martes, 13 de diciembre de 2011
Algún día de diciembre
lunes, 7 de febrero de 2011
En un claro
Estoy en medio de un bosque. Hay mucha claridad, a pesar de que esté anocheciendo. La luz es anaranjada y dorada. Espero. Pero no pasa nada. No sé qué hago aquí y pienso que es una gran tontería, pero cada vez que levanto la vista y veo el cielo me olvido de lo que acabo de pensar, me arrepiento de ser como una persona normal, estar siempre pensando en cosas banales. Me gusta el aire que me da directamente en la cara y me mueve el largo pelo recogido en una alta cola que cae por mi espalda, rozándome los hombros. Empieza a caer una ligera llovizna que empapa mi vestido levemente y me hace sentir más frío del que tengo; pero no me importa -al contrario- pienso que si no sintiera nada sí que no me gustaría, no me sentiría viva y me deprimiría terriblemente. Eso es una cosa que no todo el mundo entiende. Que la gente banal ve raro, diferente. Pero por eso precisamente estoy aquí, acabo de pensar. Porque no quiero acabar como ellos. Nunca, por favor. Esas astillas de la sociedad que se clavan lentamente en todas las personas. Lo único que nos diferencia en ese sentido es que algunos no se dan cuenta de que se las están clavando, otros que deciden no hacerle caso al dolor; luego están los que ven que esas heridas les hacen sangrar demasiado y piensan solamente en que no están hechos para vivir, para sentir, para ser como los demás. Porque todo el mundo siente algo, pero pocos lo muestran y otros pocos ni siquiera son conscientes de lo que sienten -lo ven algo rutinario en su vida- y piensan que no se puede hacer nada para cambiarlo, o no se atreven a hacer nada.
miércoles, 26 de enero de 2011
Una vesprada
domingo, 14 de noviembre de 2010
De hace un año y todo igual
Hablar de algo ordinario no se me da bien pero, como a la mayoría, siempre me aparecen ideas sobre la diferenciación, el estado en el que te das cuenta de que no perteneces a nada y nada te pertenece a ti. Demasiado común entre las personas…
Lo que veo no es real. Estoy en medio de un espacio normal, en el que ciertas gentes saben cómo hacerlo especial para ellas mismas. Hace frío y mi chaqueta es mínima frente al viento. Estoy varios minutos inmóvil, miro los árboles y pantas que crecen bajo mis pies. Una ráfaga de viento hace que levante muy lentamente la mirada hacia el cielo: unas nubes grises se mueven rápido, junto al viento, sobre el mar de nubes blancas que nos esconden del Sol.
Pequeñas cuchillas heladas de agua atraviesan la atmósfera para caer sobre mi cara, hacen que me sobresalte y frunza el ceño -sonrío y cojo la más grande bocanada de aire que me permitan mis pulmones- . En qué mundo vivimos, donde uno puede estar aislado junto a personas que no te miran. Eso me hace parar: si ahora me pusiera a correr por la calle, correr hasta llegar a ningún destino, realmente ¿quién se daría cuenta? Familia, amigos… ¿qué es eso frente a la capacidad de sentirse uno mismo? ¿Importamos o importan en este plano que es nuestra vida?
Súbitamente me doy cuenta de una cosa y me alegro mucho, es lo único feliz que he oído en toda la semana. Ahí está, el único a quien le importo, comiendo tranquilamente, sin saber que es mi motivo de infinitas cavilaciones sobre la gente, tan inocente como inferior. Hermoso, ¿cierto? Es triste que piense esto y a veces me arrepiento de lo mucho que menosprecio algunas cosas, pero éstas no han hecho nada para que las quiera. ¿Por qué hay gente que tan fácilmente siente aprecio por casi todo? Hago muchas preguntas y nadie me contesta, nadie quiere contestarme, ¿a quién le gustaría saber que no es querido?
Si vivimos en un mundo lleno de engaños, malas intenciones, y de intereses ocultos, si eso es la realidad ¿qué nos queda? Sinceramente, si lo piensas en conjunto, es demasiado irreal. Esto podría decirse que es la irrealidad de la realidad. Extraño pero para algunos cierto. Aunque prefiero vivir en la realidad de mi irrealidad. Donde yo pongo los nombres, las etiquetas, y si quieres puedes pedir permiso para entrar, donde serás bien recibido porque te veré como quiero verte, y justo ahí estarás.
Entro en el hogar. Lo único que siento es una frialdad tan lejana como cercana; se acerca llevando consigo un cristal que no entiendo de qué está hecho hasta que queda frente a mí. Mis propios prejuicios se agolpan creando una pared y a través de pequeños resquicios puedo ver como avanzáis sobre los pasos, sobre el tiempo y sobre las emociones.
Y justo en ese momento alguien se gira y me mira a través de todo, su mirada me transmite ánimos, pero es cuando cierro los ojos y me dejo llevar por la lluvia que me cae en la cara.
viernes, 25 de junio de 2010
Jikari
jueves, 3 de junio de 2010
the smell of wine and cheap perfume
Creo que saco las cosas un poco de quicio. Pero por fin me he sentido con ganas de escribir algo, porque sentirme rodeada de algodones y escuchando mi música ha hecho que mi mente se relaje y sonría en medio de un suspiro en mi refugio blanco. Soy breve pero no necesito más, hasta dentro de mucho, espero.
Gracias a él.jueves, 29 de abril de 2010
pequeña separación eterna
Tantas cosas han pasado, y tantas que quedan por pasar. Y qué borroso veo el futuro, y mi pasado pronto se borrará. Grandes gentes rápido se mueven, y rápido se acoplan. Muy bien les irá todo, porque a sí mismos se tendrán. ¿Qué me queda a mí, pues? No siento que me tengo. No siento que tenga a nadie, y que nadie me tiene a mí. Desdicha que fácilmente se irá con el viento del próximo otoño. Poniente borra huellas y cuando hojas bronce caigan ya nada quedará. Sólo el leve recuerdo de mi mente. Las vuestras otras cosas las ocuparán. Y ya nada será igual.
Por ello algo vuestro quiero llevarme, algo que me haga recordar lo que pasé con esta gente. Y lo que me costará volver a encontrar. Un ínfimo recuerdo que me haga volver a esos días de luz y resplandor, calor y amistad. Días que nadie los marca, días solitarios, y abandonados en un mar de rostros sin nombre y nombres perdidos. He aquí mi recuerdo, algo imborrable, mi propia vuelta atrás en la memoria. Crónicas que quedarán aquí y ahora marcadas para siempre.
viernes, 5 de marzo de 2010
Línea constante

Turritopsis nutricula. Maldito bicho. ¿Por qué él, precisamente él? Ya llevan dos décadas y aún no lo saben. Qué gran misterio es la vida.
ñá! ñá!
(no sé expresarlo de otra forma)
lunes, 1 de marzo de 2010
Un pedacito de mi
No tengo ganas de seguir en mi vida. ¿Cómo puedo cambiarla? Sólo lo podré hacer si mi entorno cambia, y éste no veo que cambie. Me iré a un nuevo lugar donde nadie sepa de mí, donde nadie se preocupe y, sobretodo donde nadie me conozca.Grandes espectativas que espero conseguir algún día no muy lejano.
No me quedaré quieta más de tres años, te lo aseguro.
Bye...
Aunque realmente a nadie le importa.
xxx
lunes, 22 de febrero de 2010
Tranquilidad
Siempre lo recordaré,
aunque me lo quieran quitar,
mio fue y mio será
este gran recuerdo.
domingo, 21 de febrero de 2010
En ningún sitio
miércoles, 17 de febrero de 2010
Interludio
A little pain
Gratificante sensación
Voy nadando por un mar de banalidad, falsedad, deseos y codicia, y lo único que me hizo salir de esa nube fue un simple gracias. Gracias por ayudarme. -sonrisas. suspiros- De nada.
Me ha hecho abrir los ojos. Como otro día dije, nadie confía en nadie, nadie quiere a nadie. ¿O seré yo la que ni confía ni quiere? De poco me sirve saberlo, no cambiará nada. Al menos yo no cambiaré. Y realmente eso es lo único que a uno le importa, aunque poca gente lo reconozca.
El once de agosto
Si te paras a pensar, el hecho de ver sólo un color sería demasiado triste. Pero hay que reconocerlo, si has visto bien y de repente ves sólo el naranja, te empezaría a gustar más las cosas que nos rodean, como las cosas naranjas (u otro color), y seríamos más felices. Luego sentiríamos tristeza por no poder ver el verde, por eso, lo que hay que tener presente siempre es que hay que mirar (y no digo ver) los colores de la vida. Nuestro alrededor son todo colores y por eso tenemos que fijarnos, dejar a un lado los malditos problemas grises y sonreir cuando alguien nos sonria, o simplemente demostrar al mundo entero que estamos aquí, que no nos vamos a mover, y que hemos venido para hacer algo grande, algo para que pase a la historia, al menos a la historia de nuestra vida. Pequeña y feliz vida multicolor.
Esto me da mucho de qué pensar. Hace justo seis meses y nueve días yo era feliz. Yo tenía ganas de comerme el mundo. Yo creé planes para un futuro glorioso. Yo confiaba en las personas. Yo creía que estaba en este preciso lugar por algo. Yo soñé que era alguien. Y esa yo ha muerto.
No sé cuando volverá.
Creo que nunca más volveré a sentirme así.
Quizá sea mejor. Vivir de cara a los problemas te hace fuerte. Pero, ¿para qué vas a ser fuerte y "entrenarte" si luego no tendrás que enfrentarte a nada, porque seguirás cara a cara frente a ellos? Eso es una vida transparente.
Mi propio reflejo de mí
Y en ese largo camino habrá muchas canciones, y personas, y situaciones que te harán ser como eres realmente. Finalmente conseguirás lo que temías no lograr, ser sencillamente feliz.
escuchando: the velvet underground
martes, 16 de febrero de 2010
No somos más que esto
El significado no es más que el que yo siempre he temido llegar a ser, del que he intentado, intento e intentaré huir. Vivir la vida simplemente; de una forma que sólo te las apañas para continuar viviendo, sin meterte en problemas o emociones. El ir haciéndote una vida de lo más banal y vacía. Eso es lo que siempre he temido. Lo que siempre se ha temido. Pero ahora, y sólo ahora, me doy cuenta de cuanta importancia tiene esto. Una vida simple... Una vida sin complicaciones, sin obstáculos o enredos. Eso nadie lo quiere, no? Siempre se habla de una vida llena, con alicientes y con ilusiones, llena de sueños y deseos que pueden cumplirse. Pero realmente no somos más que seres que habitan un lugar. Un lugar donde hay mushísimas más cosas, donde no somos (o no deberíamos ser) quién para cuestionar lo que ocurre. Porque verdaderamente sólo estamos aquí para convivir, y esa convivencia nos cansa y agovia.
Qué predecible es el ser humano, tan insignificante e igual.
Qué inferior.
Grandes ganadores inocentes
Qué cosas pasan y cuales dejan de pasar. Cuales son las importantes y cuales se salen de de mi propia periferia. Si creen que todo va bien, si creen que se divierten, ¿yo en qué creo? -una risa ahogada se escapa entre mis labios- Yo no creo en nada.
domingo, 31 de enero de 2010
Título?
¿Qué digo?
Una noche normal.