jueves, 29 de abril de 2010

pequeña separación eterna

Hecho de menos hablar con vosotros, erais tan reales en mí que no me daba cuenta. Sentimiento de seguridad, vuestros brazos me protegían y me cuidaban, aunque siempre pensé que lo hacía sola, pero no. Vuestra mirada no se paraba en mí durante mucho tiempo, no me prestabais la mano de forma física pero ahí tuve vuestro apoyo que justo ahora necesito. Ahora, cuando ya se fue.

Tantas cosas han pasado, y tantas que quedan por pasar. Y qué borroso veo el futuro, y mi pasado pronto se borrará. Grandes gentes rápido se mueven, y rápido se acoplan. Muy bien les irá todo, porque a sí mismos se tendrán. ¿Qué me queda a mí, pues? No siento que me tengo. No siento que tenga a nadie, y que nadie me tiene a mí. Desdicha que fácilmente se irá con el viento del próximo otoño. Poniente borra huellas y cuando hojas bronce caigan ya nada quedará. Sólo el leve recuerdo de mi mente. Las vuestras otras cosas las ocuparán. Y ya nada será igual.

Por ello algo vuestro quiero llevarme, algo que me haga recordar lo que pasé con esta gente. Y lo que me costará volver a encontrar. Un ínfimo recuerdo que me haga volver a esos días de luz y resplandor, calor y amistad. Días que nadie los marca, días solitarios, y abandonados en un mar de rostros sin nombre y nombres perdidos. He aquí mi recuerdo, algo imborrable, mi propia vuelta atrás en la memoria. Crónicas que quedarán aquí y ahora marcadas para siempre.