domingo, 14 de noviembre de 2010

De hace un año y todo igual

Hablar de algo ordinario no se me da bien pero, como a la mayoría, siempre me aparecen ideas sobre la diferenciación, el estado en el que te das cuenta de que no perteneces a nada y nada te pertenece a ti. Demasiado común entre las personas…

Lo que veo no es real. Estoy en medio de un espacio normal, en el que ciertas gentes saben cómo hacerlo especial para ellas mismas. Hace frío y mi chaqueta es mínima frente al viento. Estoy varios minutos inmóvil, miro los árboles y pantas que crecen bajo mis pies. Una ráfaga de viento hace que levante muy lentamente la mirada hacia el cielo: unas nubes grises se mueven rápido, junto al viento, sobre el mar de nubes blancas que nos esconden del Sol.

Pequeñas cuchillas heladas de agua atraviesan la atmósfera para caer sobre mi cara, hacen que me sobresalte y frunza el ceño -sonrío y cojo la más grande bocanada de aire que me permitan mis pulmones- . En qué mundo vivimos, donde uno puede estar aislado junto a personas que no te miran. Eso me hace parar: si ahora me pusiera a correr por la calle, correr hasta llegar a ningún destino, realmente ¿quién se daría cuenta? Familia, amigos… ¿qué es eso frente a la capacidad de sentirse uno mismo? ¿Importamos o importan en este plano que es nuestra vida?

Súbitamente me doy cuenta de una cosa y me alegro mucho, es lo único feliz que he oído en toda la semana. Ahí está, el único a quien le importo, comiendo tranquilamente, sin saber que es mi motivo de infinitas cavilaciones sobre la gente, tan inocente como inferior. Hermoso, ¿cierto? Es triste que piense esto y a veces me arrepiento de lo mucho que menosprecio algunas cosas, pero éstas no han hecho nada para que las quiera. ¿Por qué hay gente que tan fácilmente siente aprecio por casi todo? Hago muchas preguntas y nadie me contesta, nadie quiere contestarme, ¿a quién le gustaría saber que no es querido?

Si vivimos en un mundo lleno de engaños, malas intenciones, y de intereses ocultos, si eso es la realidad ¿qué nos queda? Sinceramente, si lo piensas en conjunto, es demasiado irreal. Esto podría decirse que es la irrealidad de la realidad. Extraño pero para algunos cierto. Aunque prefiero vivir en la realidad de mi irrealidad. Donde yo pongo los nombres, las etiquetas, y si quieres puedes pedir permiso para entrar, donde serás bien recibido porque te veré como quiero verte, y justo ahí estarás.

Entro en el hogar. Lo único que siento es una frialdad tan lejana como cercana; se acerca llevando consigo un cristal que no entiendo de qué está hecho hasta que queda frente a mí. Mis propios prejuicios se agolpan creando una pared y a través de pequeños resquicios puedo ver como avanzáis sobre los pasos, sobre el tiempo y sobre las emociones.

Y justo en ese momento alguien se gira y me mira a través de todo, su mirada me transmite ánimos, pero es cuando cierro los ojos y me dejo llevar por la lluvia que me cae en la cara.

martes, 12 de octubre de 2010

¿A dónde llegará?

(En construcción.)

lunes, 20 de septiembre de 2010

Qué ironia:

MARTILLO ROMPECRISTALES
Romper el cristal para acceder al martillo.

viernes, 25 de junio de 2010

Jikari

Miro por mi ventana y el panorama siempre es el mismo. Y me encanta. Todo el mundo cambia, las personas, los gobiernos... Y yo también he cambiado, pero a pesar de todo, durante estos últimos cinco años, esta visión ha permanecido intacta. Los árboles siempre están verdes, el sol siempre reluce, los pájaros cantan y las nubes ¿se levantan? no. Y las nubes se mueven lentamente. Nunca son blancas del todo, y menos grises. Llevan manchas y crean figuras que me gusta buscar y descubrir.
Cuando me quedo un minuto enfrascada en este mundo que parece alejado del real siempre me pregunto cuándo será el día que llegue, me asome y vea que todo esto que ahora dislumbro haya cambiado o desaparecido. Siempre me imagido a mí con diez años más, asomandome por la ventana de mi antigua habitación, sintiéndome desolada y triste por no poder volver a ver esta bonita postal. Pero si se mantiene ¿será porque el destino me guarda una mala experiencia relacionada con esto? Porque así nunca la olvidaría al volver a mirar a través del cristal.

Hay veces que me pierdo en las hojas de los árboles lejanos, tan pequeños y definidos, miro fijamente sus copas e imagio estar ahí sentada (oliendo, sintiéndo). Posiblemente si quisiera podría acercarme, no está tan lejos. Pero seguro que cuando me acerque al tronco me llevaré una gran desilusión. Todo lo hermoso imaginado volaría junto a sus hojas y quedaría un ente abanonado, rozando ligeramente con sus yemas la tosca madera del tronco del árbol. -Suspiros. Vuelvo a subir la vista hacia mi postal personal- Me siento liberada cuando miro más allá; me imagino flotando entre el aire de poniente, con la cálida expresión bañada en la luz de las últimas horas del día banal que tanto odio y tanto rechazo crea en mí. Paz en mi burbuja personal.

Bratislava By Beirut

Me dirigí a mi cama, con los auriculares puestos dispuesta a evadirme de todo en la total oscuridad, donde estaría muy bien acompañada. Me dispuse a apagar la única lucecilla amarilla que me alumbraba, esperando con los ojos abiertos a que me quedara perdida en la oscuridad hasta acostumbrarme. Pero no fue así. Cuando la bombilla dejó de alumbrar una ola de confianza, esperanza y amor llegó a mí: la amarilla luz dejó paso a la blanca e inocente luz de la luna que, desde mi ventana, lucía llena y esplendorosa en el cielo nocturno. Aquella felicidad me hizo sonreír, no las trompetas de la canción que había elegido expresamente.

Me quedé ahí. Mirando la luna. Escuchando vientos reivindicativos que nada pegaban con la melodía de aquella canción... y una lágrima cayó muy lentamente de mi ojo izquierdo recorriendo toda la cara para dejarme una extraña sensación húmeda. Me sentí triste por nada y al mismo tiempo capaz de todo. Fue una sensación extraña; un cariño de nadie que me permitía afrontar todo con valentía y sin miedo, sintiéndome más fuerte que nunca. Cuando después de un rato pasé el dedo por el borde del ojo para quitar restos húmedos noté como parte del recorrido hecho me irritaba, físicamente. Escozor, como una herida abierta, que se extendía desde el lado contrario del lagrimal creando una minúscula raya.

jueves, 3 de junio de 2010

the smell of wine and cheap perfume

Hoy me siento bien. En otros términos diría que he vuelto a caer, pero no me siento así. Sino como si este nuevo hecho me haga estar por las nubes. Por primera vez lo veo positivo y me gusta verlo así. No es solamente por tal o cual, sino por lo que los acompaña. Un nuevo capítulo de mí ha sido abierto, y gracias a ello más hechos que antes podría pensar que era mejor que no me pasaran ahora los veo bien, con demasiadas ganas de recibirlos que hasta me asusto. No sé si se me junta todas estas cosas porque los astros se han alineado, o que simplemente mi estado eufórico hace que todo lo vea positivo cuando a lo mejor sólo son simples hechos sin importancia.
Creo que saco las cosas un poco de quicio. Pero por fin me he sentido con ganas de escribir algo, porque sentirme rodeada de algodones y escuchando mi música ha hecho que mi mente se relaje y sonría en medio de un suspiro en mi refugio blanco. Soy breve pero no necesito más, hasta dentro de mucho, espero.


Gracias a él.


sábado, 1 de mayo de 2010

La mirada...

Los ojos de los seres vivos poseen la más sorprendente de las virtudes: la mirada.
No existe nada tan singular.
¿Qué es la mirada? Ninguna palabra puede aproximarse a su extraña esencia y, sin embargo, la mirada existe. Incluso podría decirse que pocas realidades existen hasta tal punto.
¿Cuál es la diferencia entre los ojos que poseen una mirada y los ojos que no la poseen? Esta diferencia tiene un nombre: la vida.
La vida comienza donde empieza la mirada.



/El día que leí esto empecé a admirar

jueves, 29 de abril de 2010

pequeña separación eterna

Hecho de menos hablar con vosotros, erais tan reales en mí que no me daba cuenta. Sentimiento de seguridad, vuestros brazos me protegían y me cuidaban, aunque siempre pensé que lo hacía sola, pero no. Vuestra mirada no se paraba en mí durante mucho tiempo, no me prestabais la mano de forma física pero ahí tuve vuestro apoyo que justo ahora necesito. Ahora, cuando ya se fue.

Tantas cosas han pasado, y tantas que quedan por pasar. Y qué borroso veo el futuro, y mi pasado pronto se borrará. Grandes gentes rápido se mueven, y rápido se acoplan. Muy bien les irá todo, porque a sí mismos se tendrán. ¿Qué me queda a mí, pues? No siento que me tengo. No siento que tenga a nadie, y que nadie me tiene a mí. Desdicha que fácilmente se irá con el viento del próximo otoño. Poniente borra huellas y cuando hojas bronce caigan ya nada quedará. Sólo el leve recuerdo de mi mente. Las vuestras otras cosas las ocuparán. Y ya nada será igual.

Por ello algo vuestro quiero llevarme, algo que me haga recordar lo que pasé con esta gente. Y lo que me costará volver a encontrar. Un ínfimo recuerdo que me haga volver a esos días de luz y resplandor, calor y amistad. Días que nadie los marca, días solitarios, y abandonados en un mar de rostros sin nombre y nombres perdidos. He aquí mi recuerdo, algo imborrable, mi propia vuelta atrás en la memoria. Crónicas que quedarán aquí y ahora marcadas para siempre.