Aquellos pequeños respiros durante una batalla siempre se reciben con los brazos abiertos. Cuando un náufrago desesperado por sobrevivir a la gran tormenta que cae sobre él ve a lo lejos una pequeña isla, una pequeña luz, un pequeño rayo de esperanza. Esa sensación es mucho más que satisfactoria. En medio de la descomposición alguien te mira de manera sincera, tan acostumbrado a las falsas expresiones te quedas desconcertado y no sabes cómo actuar. Pero esa sensación que recorre tu cuerpo es tan grande que tu estado de ánimo se eleva por los aires.
Voy nadando por un mar de banalidad, falsedad, deseos y codicia, y lo único que me hizo salir de esa nube fue un simple gracias. Gracias por ayudarme. -sonrisas. suspiros- De nada.
Me ha hecho abrir los ojos. Como otro día dije, nadie confía en nadie, nadie quiere a nadie. ¿O seré yo la que ni confía ni quiere? De poco me sirve saberlo, no cambiará nada. Al menos yo no cambiaré. Y realmente eso es lo único que a uno le importa, aunque poca gente lo reconozca.
Voy nadando por un mar de banalidad, falsedad, deseos y codicia, y lo único que me hizo salir de esa nube fue un simple gracias. Gracias por ayudarme. -sonrisas. suspiros- De nada.
Me ha hecho abrir los ojos. Como otro día dije, nadie confía en nadie, nadie quiere a nadie. ¿O seré yo la que ni confía ni quiere? De poco me sirve saberlo, no cambiará nada. Al menos yo no cambiaré. Y realmente eso es lo único que a uno le importa, aunque poca gente lo reconozca.
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