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martes, 13 de diciembre de 2011

Algún día de diciembre

Él sale de la casa, de su fortaleza de cemento, al exterior. Necesita respirar; el aire de la montaña le rodea hasta que el frío llega a sus huesos y se queda parado. En una tarde de diciembre, a las 5 el sol empieza a ponerse. Sale esperando casi oscuridad. Pero es como si le quitaran el aire, está en una postal: las nubes descansan en bandas horizontales, cortando el paso a los rayos rosas y naranjas del sol, que chocan contra ellas para crear una puesta de sol esplendorosa. En su cabeza suenan acordes que hacen que se sienta en otro lugar.
Se asoma a la terraza de madera, con una imponente balaustrada. Está unos minutos y decide bajar al lago. Éste se encuentra lleno de las hojas que el otoño ha desechado; nadan bajo los rayos rosas del sol, tranquilas. Saca su pitillera y decide fumarse un cigarro de liar. Pasa el tiempo y ya ni se acuerda de lo que le preocupaba antes de salir de aquella cárcel que él mismo creó años atrás.
Oye un coche a lo lejos y de pronto toda su burbuja estalla dejando al hombre y al cigarro en las orillas de un lago. Reacciona. Sube la escalinata casi corriendo, hasta la puerta de la rutina. Entra. Se vuelve a cerrar la puerta y en ese instante una feroz ráfaga de viento choca contra él. La cortina exterior le impide llevar a cabo su acción de cerrar y él sonríe. "Quieres que me quede, ¿verdad?" Sin poder bajar las comisuras de los labios se esfuerza por cerrar la pesada puerta y lo consigue.
Debe volver al trabajo.

martes, 22 de marzo de 2011

18.54 de hoy martes

Ha empezado a llover de una manera extrañísima: parece que cada oleada de viento empuje las gotas que están atrapadas en las grises nubes. Es genial. Parece que el cielo esté enfadado con la tierra y la única manera de desfogar su ira sea lanzando pequeñitas cuchillas: gotas finas, heladas, mortales. El viento se oye chocar con la ventana y las gotas han empapado los cristales; la palmera de enfrente creo que va a caerse, de tanto que se bambolea.
Han pasado un par de minutos y lo único que queda son las casas, los jardines y las calles mojadas. Vaya, visto y no visto.
(Escuchando Otherside, de Red Hot Chilli Peppers.)

domingo, 13 de marzo de 2011

domingo, 6 de febrero de 2011


-¿Dónde podríamos esperar a las estrellas? Quiero mirarlas.
-Túmbate conmigo. ¿No crees que ya comienza a oler a primavera?
-Sí, parece que el sol nos acariciara con suavidad la piel. Como cuando quieres acariciar a alguien con la yema de los dedos despacito, intentando sacarle las cosquillas.
-Será que el sol también puede sonreír.
-Será que el sol también está enamorado.



lunes, 20 de septiembre de 2010

Qué ironia:

MARTILLO ROMPECRISTALES
Romper el cristal para acceder al martillo.

jueves, 3 de junio de 2010

the smell of wine and cheap perfume

Hoy me siento bien. En otros términos diría que he vuelto a caer, pero no me siento así. Sino como si este nuevo hecho me haga estar por las nubes. Por primera vez lo veo positivo y me gusta verlo así. No es solamente por tal o cual, sino por lo que los acompaña. Un nuevo capítulo de mí ha sido abierto, y gracias a ello más hechos que antes podría pensar que era mejor que no me pasaran ahora los veo bien, con demasiadas ganas de recibirlos que hasta me asusto. No sé si se me junta todas estas cosas porque los astros se han alineado, o que simplemente mi estado eufórico hace que todo lo vea positivo cuando a lo mejor sólo son simples hechos sin importancia.
Creo que saco las cosas un poco de quicio. Pero por fin me he sentido con ganas de escribir algo, porque sentirme rodeada de algodones y escuchando mi música ha hecho que mi mente se relaje y sonría en medio de un suspiro en mi refugio blanco. Soy breve pero no necesito más, hasta dentro de mucho, espero.


Gracias a él.


lunes, 8 de marzo de 2010

Appréciée mémoires

Qué bonito. Qué recuerdos. Qué ganas de volver.
Y pensar que cuando estuve no lo sentía así...
Majestuoso e indestructible. Gran ejemplo difícil de seguir.
Cómo cambian las cosas, y cómo se emborrona todo.

/Pequeñas dosis de adrenalina y nerviosismo al ver a través de la ventanilla le Monte Saint-Michel.

domingo, 7 de marzo de 2010

Bonito cementerio


(No me salen las palabras.)

lunes, 22 de febrero de 2010

Tranquilidad

Hoy, al recordar, he sentido una gran sensación de tranquilidad. Hacía mucho que no me sentía así, y simplemente ha sido una vaga sensación de lo que sentí en otra época que ahora me parece tan lejana y que nunca podrá volver. Me llegué a sentir a salvo en aquel lugar. Aunque nadie lo vea con buenos ojos, incluso yo nunca lo supe apreciar, era un lugar especial para mí. Donde ahí sí podía ser yo misma, que nada me pasaría. Y sí, podía estar tranquila, entre tanto humo negro rondando a mi alrededor. Qué lastima siento hacia la gente que nunca encontrará un espacio como el que yo tuve. Por ello me siento afortunada al pensar que lo que he poseído ha sido un gran regalo, y el no apreciarlo me pasó factura cuando todo se desvaneció y aparecí de nuevo en la realidad.

Siempre lo recordaré,
aunque me lo quieran quitar,
mio fue y mio será
este gran recuerdo.

miércoles, 17 de febrero de 2010

El once de agosto


Hace seis meses y nueve días, fue mi santo. No creo en Dios, y menos en los santos, pero hoy me he fijado que ese día fue mi santo. Y justo ese día es cuando escribí esto:

Si te paras a pensar, el hecho de ver sólo un color sería demasiado triste. Pero hay que reconocerlo, si has visto bien y de repente ves sólo el naranja, te empezaría a gustar más las cosas que nos rodean, como las cosas naranjas (u otro color), y seríamos más felices. Luego sentiríamos tristeza por no poder ver el verde, por eso, lo que hay que tener presente siempre es que hay que mirar (y no digo ver) los colores de la vida. Nuestro alrededor son todo colores y por eso tenemos que fijarnos, dejar a un lado los malditos problemas grises y sonreir cuando alguien nos sonria, o simplemente demostrar al mundo entero que estamos aquí, que no nos vamos a mover, y que hemos venido para hacer algo grande, algo para que pase a la historia, al menos a la historia de nuestra vida. Pequeña y feliz vida multicolor.

Esto me da mucho de qué pensar. Hace justo seis meses y nueve días yo era feliz. Yo tenía ganas de comerme el mundo. Yo creé planes para un futuro glorioso. Yo confiaba en las personas. Yo creía que estaba en este preciso lugar por algo. Yo soñé que era alguien. Y esa yo ha muerto.
No sé cuando volverá.
Creo que nunca más volveré a sentirme así.

Quizá sea mejor. Vivir de cara a los problemas te hace fuerte. Pero, ¿para qué vas a ser fuerte y "entrenarte" si luego no tendrás que enfrentarte a nada, porque seguirás cara a cara frente a ellos? Eso es una vida transparente.

domingo, 31 de enero de 2010

Título?

Mirando a un punto fijo entre la ventana y el radiador, con la mirada perdida. Cantando canciones con un tono profundo y perdido a la vez. Sugetando fuertemente la taza de poleo, medio vacía, sobre el tarro de miel de flores. Pensando en la representación de las personas, de sus conciencias, en un plano físico, sus cuerpos. Oyendo como la aguja del segundero cada vez va más despacio. Pasa el tiempo. Todo igual.
¿Qué digo?
Una noche normal.