lunes, 7 de febrero de 2011

En un claro

Estoy en medio de un bosque. Hay mucha claridad, a pesar de que esté anocheciendo. La luz es anaranjada y dorada. Espero. Pero no pasa nada. No sé qué hago aquí y pienso que es una gran tontería, pero cada vez que levanto la vista y veo el cielo me olvido de lo que acabo de pensar, me arrepiento de ser como una persona normal, estar siempre pensando en cosas banales. Me gusta el aire que me da directamente en la cara y me mueve el largo pelo recogido en una alta cola que cae por mi espalda, rozándome los hombros. Empieza a caer una ligera llovizna que empapa mi vestido levemente y me hace sentir más frío del que tengo; pero no me importa -al contrario- pienso que si no sintiera nada sí que no me gustaría, no me sentiría viva y me deprimiría terriblemente. Eso es una cosa que no todo el mundo entiende. Que la gente banal ve raro, diferente. Pero por eso precisamente estoy aquí, acabo de pensar. Porque no quiero acabar como ellos. Nunca, por favor. Esas astillas de la sociedad que se clavan lentamente en todas las personas. Lo único que nos diferencia en ese sentido es que algunos no se dan cuenta de que se las están clavando, otros que deciden no hacerle caso al dolor; luego están los que ven que esas heridas les hacen sangrar demasiado y piensan solamente en que no están hechos para vivir, para sentir, para ser como los demás. Porque todo el mundo siente algo, pero pocos lo muestran y otros pocos ni siquiera son conscientes de lo que sienten -lo ven algo rutinario en su vida- y piensan que no se puede hacer nada para cambiarlo, o no se atreven a hacer nada.

Ya casi es de noche, el tiempo ha pasado demasiado deprisa y me da pena el no haber podido contemplar el panorama; yo siempre con mis paranoias. El cielo empieza a teñirse de azul, un azul oscuro y luminoso al mismo tiempo. La luna -ahí- en una esquina del cuadro, empieza a brillar con su propia luz, una luz blanca que parece lo más puro de este mundo. Eso me hace pensar en otras cosas; de este mundo he dicho, ¿de verdad pienso que hay más mundos? ¿Que sólo nos han permitido pensar que existe el nuestro y sólo el nuestro? Aunque haya personas que siempre piensan más de la cuenta, soñadores que no se sienten comprendidos en esta sociedad la nuestra, nunca llegarán a nada. Deprime pensar esto, pero así es.
¿Y yo? ¿Qué pinto en todo esto?

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