Escribe hasta que no puede más. Escribe y escribe. No puede parar, hay algo que se lo impide. No le importa.
Continúa escribiendo.
Hace rato que le duele la mano, pero no para. No quiere. No quiere. Solo piensa en soltarlo todo. Pero nunca se acaban sus problemas, y eso le hace llorar.
Llora hasta que no puede ver sus propias palabras sobre el papel.
Continúa.
Ahora es su sentimiento el que escribe, no ella. No ve. No siente. No percibe. Pero escribe.