jueves, 10 de diciembre de 2009

Esas pausas de lo dicho

lo que en un día tuve y lo que en otro quise odiar.

El otro día me salió esta frase del alma, no sabía exactamente lo que significaba, lo que mi mente me quería decir. Por fin lo comprendo, pero no me basta.
El sentirse impotente hacia todas las cosas, el pensar si haces bien si haces mal... Porque me baso en mi propia idea del mundo, ese mundo que yo pienso y que no sé si alguien lo verá igual.
El decir alguna cosa depende de todo y de nada, y pienso que no somos más que emociones, ideas, e impulsos que nos llevan a hacer unas cosas u otras.
Si no somos más que eso, realmente todo lo que nos pasa (desde relacionarse hasta plantearse la existencia) no es nada. Nada importante si piensas que la vida no somos nosotros, que si nos vamos nada cambiará, que nos creemos alguien en este mundo de personas sin nombre ni rostro.

Eso es deprimente si te consideras parte de la sociedad, ya que esa sociedad a la que sirves es una idea inventada sobre la vida humana. Por supuesto hay vidas y vidas. Que la gente considere la vida un patrón de conducta no quiere decir que sea así, ni que todo el mundo lo piense. Eso se debería repetir en la mente de cada uno, ya que ciertas personas lo intentan implantar y no se dan cuenta que otra gran mayoría sentirá lástima por ellos.
Es una pena que esté todo estructurado tan mal... Y es una pena que yo pierda mi tiempo analizándolos. Quiero vivir. Y una de las 13 definiciones de vivir es: Sentir profundamente lo que se hace o disfrutar con ello.
Si lo que hago es basarme en mi existencia, haciéndola placentera, por consecuencia vivir es disfrutar de la vida. Y nada más que eso.
Por ello esos pensamientos que nunca llegarán a nada, esas ideas que nunca se plantearán en un papel, o esas visiones del mundo que nunca se desvelarán... o se crean o se olvidan.
Pienso que lo más importante de esta vida es decidir si quieres mostrarte o no (con mostrarse me refiero a exponer tu línea de pensamiento constante, sentirla al máximo, e intentar discutirla con los demás).
Básicamente si no nos tenemos a nosotros mismos no somos nadie.
Si no tenemos a gente que nos recuerda cómo somos nosotros mismos no somos nadie.
Si no intercambiamos ideas, sentimientos, emociones, pensamientos o sensaciones supongo que no somos nadie.
Y pienso que nadie quiere ser nadie.
Todos somos alguien.

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